Escritos despretensiosos sobre Política Internacional…

Política Internacional



Israel aprova 500 novas casas em colônias judaicas. 0

Posted on March 14, 2011 by Jefferson

DA EFE

Israel aprovou a construção de 500 novas casas em colônias judaicas no território ocupado da Cisjordânia, em resposta ao assassinato neste sábado no assentamento de Itamar de cinco israelenses da mesma família.

As casas serão erguidas em Gush Etzion, perto de Belém; Maaleh Adumim, ao leste de Jerusalém; Ariel, no norte da Cisjordânia e Kiryat Sefer, ao noroeste de Jerusalém, disse o governo israelense em um comunicado.

A decisão, anunciada hoje, foi tomada ontem à noite por uma equipe interministerial em resposta ao atentado na madrugada da sexta-feira para sábado, que gerou comoção por sua crueldade e espalhou o medo que se retorne aos níveis de violência dos anos mais duros da segunda Intifada.

Na madrugada da sexta-feira para sábado, uma ou várias pessoas cruzaram a cerca tecnológica de segurança em torno da colônia, entraram na casa e esfaquearam os pais e três de seus filhos: um de 11 anos, outro de quatro e um bebê de três meses.

O funeral acontece hoje no cemitério Har Haenujot de Jerusalém.

O primeiro-ministro, Benjamin Netanyahu, e o titular da Defesa, Ehud Barak, participaram ontem à noite na discussão das respostas ao ataque, entre as quais se avaliou também começar uma nova colônia judia ou ampliar Itamar, mas no final prevaleceu a proposta de Barak, segundo o jornal “Haaretz”.

Netanyahu notificou na noite deste sábado a decisão à Casa Branca.

Enquanto isso, as forças de segurança israelenses continuam a busca dos autores do atentado com um extenso dispositivo e um cerco em torno da cidade palestina de Nablus, no norte da Cisjordânia.

Cerca de 20 palestinos já foram detidos em diferentes localidades em torno de Itamar.

“Não descansaremos até pegar os assassinos”, deixou claro o chefe do Estado-Maior, Benny Gantz, em comunicado.

Por qué importa Bahréin 0

Posted on February 18, 2011 by Jefferson

Redacción

BBC Mundo

Se trata del cuarto día de protestas en Bahréin.

Bahréin vivió su cuarto día de protestas que amenazan con desestabilizar la dinastía que ha gobernado el país por décadas.

Hay una fuerte presencia policial en las calles de la capital, Manama, donde la policía cercó la principal plaza de la capital, el centro de las manifestaciones, utilizando tanques, vehículos policiales y alambradas.

El ministerio del interior prohibió toda forma de protesta y señaló que utilizará todos los medios necesarios para restaurar el orden.

Se trata del capítulo más reciente de la ola de manifestaciones que ya ha tumbado dos presidentes en la región, Ben Ali en Túnez y Hosni Mubarak en Egipto.

Los manifestantes piden reformas democráticas en el país de mayoría musulmana chiita, que es gobernado por una monarquía sunita.

BBC analiza cinco razones claves que ilustran la importancia de estas protestas en Bahréin.

Importancia estratégica

Bahréin es el país más pequeño del golfo Pérsico, con alrededor de un millón de habitantes, pero su importancia estratégica excede con creces su tamaño.

La privilegiada posición geográfica nunca ha pasado desapercibida para las grandes potencias. Antes fueron los británicos, hoy es Estados Unidos, que tiene aquí su quinta flota naval para mantener un ojo en la percibida amenaza iraní en la región.

Bahrein ha sido un aliado privilegiado de Washigton, particularmente a partir de la primera guerra contra Irak, en 1991. El ejército de Estados Unidos también utilizó sus bases aquí para atacar a Irak en la segunda guerra del golfo a inicios de esta década.

Al igual que en Egipto, la política de EE.UU. ha sido la de ignorar los reclamos democráticos de los ciudadanos de Bahréin en nombre de la estabilidad regional y sus intereses estratégicos en la región.

De manera que las protestas de los últimos días no sólo han puesto en aprietos a la política exterior de Washington, sino también a su estrategia de defensa.

Ruta del petróleo mundial

La presencia de esta flota tiene, además, otra función estratégica: asegurar el libre flujo del petróleo del Golfo Pérsico.

Bahréin vive de la riqueza petrolera, pero sus reservas son limitadas. No obstante, las bases de Estados Unidos aquí sirven para resguardar alrededor del 33% del petróleo mundial que pasa por el estrecho de Hormuz, localizado entre Irán y Omán.

Por esta razón, las manifestaciones se han sumado a los factores que están presionando los precios del petróleo, que ya alcanzaron US$104 por barril.

Según el corresponsal de asuntos económicos de la BBC, Andrew Walker, algunos de los más importantes exportadores de petróleo, en especial Irán y Libia ya han sido afectados.

“Lo que preocupa es el riesgo de que los cargamentos de petróleo de esos países sean afectados”, señala Walker.

La mayoría chiíta demanda reformas en contra de la discriminación por parte de la élite sunita.

Tensiones étnicas

Pese a que las protestas en el emirato son parte del efecto contagio tras las revueltas que derrumbaron los presidentes de Túnez, Ben Ali, y de Egipto, Hosni Mubarak, en Bahréin las protestas también responden a divisiones étnicas.

Las protestas aquí son producto del descontento de la mayoría chiíta, que representa un 70% de la población es chiíta, con la élite real sunita que gobierna al país.

Los chiítas señalan que el régimen los ha tenido históricamente discriminados y sin acceso a la riqueza, en un país que por muchos años ha experimentado una bonanza económica sostenida por el petróleo.

Incluso hay quienes hablan de apartheid, ya que a éstos se les prohíbe acceder a cargos públicos. Incluso, muchos de los efectivos de las fuerzas de seguridad son sunitas traídos de Paquistán y Siria, a quienes se le otorga ciudadanía sin muchos trámites.

Según el corresponsal de la BBC sobre temas de seguridad, Jonathan Marcus, debido a esto “hay menos posibilidad de que las fuerzas de seguridad se pongan de parte de la población local, como sucedió en Egipto”.

¿Peligro para Arabia Saudita?

Arabia Saudita, que desde las protestas en Egipto ha seguido los acontecimientos con atención, tiene más razones para preocuparse ahora que la ola de manifestaciones está literalmente en su vecindario.

Un viaducto une a Bahréin con la parte oriental de Arabia Saudita, una zona rica en petróleo pero además con una significativa población chiita que tiene fuertes vínculos familiares y culturales con los chiitas bahreinies.

El periodista de la BBC Bill Law da cuenta de que un experto con estrechos vínculos con el poderoso ministro del Interior saudita, el Príncipe Nayef, le aseguró que el gobierno saudita va a intervenir si la situación “se sale de control”.

Según dijo a la BBC Gala Riani, de la revista sobre temas de defensa Jane’s Weekly, los sauditas no tendrían problemas en apoyar – y, en el peor de los casos, intervenir directamente – si las autoridades de Bahréin no son capaces de controlar las manifestaciones.

El factor Irán

Muchos temen que un régimen democrático en Bahréin fortalezca la presencia de Irán en la región.

Algunos analistas señalan que las protestas de la mayoría chiíta podrían eventualmente fortalecer aún más la presencia de Irán en la región.

Según Jonathan Marcus, Irán mantiene un ojo puesto en los acontecimientos en el emirato, ya que “por largo tiempo ha tenido un interés estratégico aquí”.

La preocupación central es que, como sucedió en Irak, el establecimiento de un sistema democrático coloque a Bahréin en el campo iraní.

En los últimos años, Irán ha expandido su influencia en el Medio Oriente, particularmente en Irak y en Líbano.

Además, Teherán considera los países del Golfo como una zona natural de influencia, por la presencia chiíta, que representa el 8% de la población en Arabia Saudita, el 25% en Kuwait y el 70% en Bahréin.

No obstante, otros observadores destacan que la influencia de Irán en Bahréin es relativamente limitada, ya que los chiítas bahreinies tienden a seguir a clérigos más moderados en centros como Kerbala y Najaf en Irak.

Revoltas ganham força no mundo árabe e chegam à Líbia. 0

Posted on February 16, 2011 by Jefferson

DAS AGÊNCIAS DE NOTÍCIAS

Atualizado às 18h55.

Após a derrubada das ditaduras na Tunísia e no Egito, a onda de revoltas se espalhou por diversos países árabes, como Bahrein, Iêmen e Iraque, além do Irã –nação que embora não pertença ao grupo árabe também sofreu reflexos da crise na região.

Mais cedo, autoridades líbias confirmaram dois mortos e 40 feridos. No Egito, o governo indicou que 365 morreram e 5.500 ficaram feridos durante os 18 dias de protestos no país.

Solidificando a crise na região, nesta quarta-feira as manifestações atingiram também a Líbia, país sob o governo ditatorial de Muammar Gaddafi, no poder há 42 anos.

Os manifestantes cantavam “Muammar é o inimigo de Deus” e “Abaixo, abaixo à corrupção e ao corrupto”. Armados, policiais e partidários do governo rapidamente cercaram os manifestantes e atiraram balas de borracha, segundo Ashur Shamis, um ativista líbio de oposição em Londres.

Os protestos de terça e quarta aparentemente foram provocados pela falha das conversas entre o governo e um comitê representando famílias de centenas de prisioneiros mortos quando forças de segurança abriram fogo durante protestos, em 1996, em Abu Salim, a mais importante prisão da Líbia. O governo começou a pagar compensações às famílias, mas o comitê pede o julgamento dos responsáveis.

EGITO

O Ministério da Saúde do Egito informou nesta quarta-feira que 365 pessoas foram mortas durante os 18 dias de protestos, iniciados em 25 de janeiro, que terminaram na última sexta-feira (11) com a renúncia do ditador do país, Hosni Mubarak, que estava há 30 anos no poder.

Trata-se da primeira estatística dada pelo governo sobre as revoltas populares, apesar de o ministro da Saúde, Ahmed Sameh Farid, afirmar que é apenas uma contagem preliminar sobre a morte de civis –não estão incluídos policiais ou prisioneiros.

Ainda hoje as Forças Armadas pediram que os egípcios retornem ao trabalho, enquanto uma comissão prossegue estudando as emendas à Constituição.

IÊMEN

Em Sanaa, milhares de estudantes e advogados gritavam “Depois de Mubarak, Ali”, em referência o presidente iemenita Ali Abdullah Saleh, que está no poder há 32 anos.

Manifestações contra o governo se espalharam pelo Iêmen nesta quarta-feira, com centenas de pessoas saindo às ruas de Sanaa, Aden e Taiz. Na capital, ao menos 800 opositores marcharam apesar dos esforços da polícia para conter os protestos.

Em Aden, a principal cidade do sul do Iêmen, um manifestante morreu e outros três ficaram feridos durante enfrentamentos entre as forças segurança e os centenas de manifestantes antigovernamentais, de acordo com fontes hospitalares.

BAHREIN

Em Bahrein, apesar da proibição, milhares de pessoas voltaram a protestar contra o governo durante o funeral em Manama de um estudante morto na terça-feira durante um protesto, no terceiro dia de manifestações no país.

Mais de 2.000 pessoas participaram do cortejo de Fadel Salman Matruk, baleado durante um protesto, em frente ao hospital onde era velado outro manifestante xiita morto.

O ministro do Interior, xeque Rashed bin Abdullah Al Khalifa, apresentou nesta quarta-feira desculpas e anunciou a prisão de dois policiais. Mas o xeque Ali Salman, líder da oposição xiita, não se deu por satisfeito com esses gestos e pediu uma “monarquia constitucional”com um primeiro-ministro “eleito pelo povo”.

IRAQUE

Fontes policiais na cidade de Kut –palco de violentos protestos por melhorias de serviços do governo no Iraque– indicaram que ao menos duas pessoas morreram e mais de 40 ficaram feridas quando cerca de 2.000 manifestantes invadiram prédios da administração regional.

Além dos protestos inspirados nas revoltas da Tunísia e do Egito, a quarta-feira registrou atentados em ao menos três diferentes cidades do Iraque. Em Mussayab, uma bomba foi detonadas próximo a uma delegacia de polícia, em Mossul, um funcionário do governo foi morto por atiradores e em Tuz Khurmato outra bomba foi plantada num carro da polícia.

Embora as tropas de combate dos Estados Unidos tenham deixado o país ainda na metade do ano passado, a onda de violência no Iraque se mantém e os soldados americanos que ficaram como uma força de transição já atuaram de forma combativa por diversas vezes.

IRÃ

Dois líderes da oposição iraniana, Mir Hossein Mousavi e Mehdi Karoubi, pediram ao governo do país nesta quarta-feira que “escute o povo” em uma carta publicada em vários sites opositores. A divulgação do texto ocorre um dia depois de o presidente do país, Mahmoud Ahmadinejad, ter afirmado que a revolta da oposição do país “vai fracassar”, e de parlamentares terem pedido a morte dos dois.

O regime iraniano convocou um dia “de ódio e ira” para a sexta-feira contra as provocações dos opositores Mir Hussein Mousavi e Mehdi Karubi, num momento em que se multiplicam os chamados para que estes sejam castigados pelos protestos.

ARGÉLIA

Mais de mil estudantes concentraram-se nesta quarta-feira diante do Ministério da Educação Superior em Argel em um protesto pacífico contra um decreto presidencial que, segundo eles, desvaloriza seus estudos e títulos acadêmicos.

Já a Coordenação Nacional pela Democracia e Mudança, grupo integrado por várias organizações da sociedade civil e partidos políticos da Argélia, convocou uma nova manifestação para o próximo sábado (19) em Argel, em reivindicação à democratização do regime e pedindo a queda do presidente Abdelaziz Bouteflika, há 12 anos no poder.

O chamado ocorreu após grandes protestos no sábado (12), quando milhares foram às ruas, embora tenham sido fortemente reprimidos por mais de 30.000 policiais que prenderam mais de 400 ativistas.

Novo premiê do Líbano nega ligação com Hezbollah e pede união 0

Posted on January 26, 2011 by Jefferson

Retirado da BBC

Najib Mikati garantiu que não tem ligação com o Hezbollah

O bilionário Najib Mikati, indicado pelo grupo xiita Hezbollah a primeiro-ministro do Líbano, disse nesta terça-feira que não está ligado ao Hezbollah e que sua mão está “estendida a todos” para proteger a unidade e soberania do país.

Mikati, um muçulmano sunita, venceu a votação no parlamento com 68 votos, contra 60 para o ex-premiê Saad Hariri. O apoio do Hezbollah e seus aliados, entre eles partidos cristãos e drusos, foi considerado fundamental para que Mikati tivesse a quantidade de votos necessária.

“Isso (o triunfo de Mikati) não assinala a vitória de um lado sobre o outro. É a vitória do consenso sobre a diferença”, disse o novo premiê, ressaltando que seu governo deverá servir todo o Líbano.

Ele também afirmou que nada justificaria uma recusa de algum partido político libanês em participar de seu governo.

Reação americana

Muitos sunitas libaneses não aceitam a indicação de Mikati, alegando que o Hezbollah forçou a derrubada do governo de Hariri.

Os Estados Unidos, que consideram o Hezbollah uma organização terrorista, manifestou preocupação com a mudança.

“Um governo controlado pelo Hezbollah teria claramente um impacto em nossa relação bilateral”, disse a secretária de Estado americana, Hillary Clinton.

Ela disse que Washington iria acompanhar “cuidadosamente” os desdobramentos no país.

Por sua vez, Mikati – que já foi primeiro-ministro, em 2005 – disse à BBC que não está ligado “de nenhuma maneira” ao Hezbollah.

“Sou um político moderado. Estou sempre a uma distância igual de todos”, afirmou.

O sistema político sectário libanês determina que o cargo de primeiro-ministro seja sempre ocupado por um muçulmano sunita, o de presidente por um cristão maronita e o de chefe do parlamento por um muçulmano xiita.

O líder do grupo xiita Hezbollah, Hassan Nasrallah, pediu em um comunicado transmitido ao vivo por vídeo na cidade de Baalbek que o novo primeiro-ministro faça um governo de coalizão, que inclua todas as facções sectárias e políticas do país.

“Apoiamos a indicação de Mikati e pedimos a ele que forme um governo de participação nacional. Os libaneses tem a chance de se unirem”, disse.

Violência

O empresário foi anunciado como primeiro-ministro em meio a protestos de partidários do ex-premiê Saad Hariri na cidade de Trípoli, no norte do país, e em Beirute. Hariri condenou os atos de violência.

Em Trípoli, onde nasceu Najib Mikati, médicos dizem que pelo menos 20 pessoas foram feridas, e os manifestantes atearam foto a um caminhão usado pela rede de televisão Al-Jazeera.

Em Beirute, manifestantes atearam fogo em pneus e bloquearam ruas.

O ex-premiê Saad Hariri foi à televisão para pedir calma a seus partidários, dizendo que rejeitava “qualquer forma de tumulto e atos contra a lei que acompanhem estas demonstrações”.

Ele disse ainda que lamentava profundamente o ataque ao caminhão da Al-Jazeera.

O governo de unidade nacional liderado por Hariri foi dissolvido depois que 11 ministros – a maioria deles do Hezbollah e seus aliados – anunciaram suas renúncias, em 12 de janeiro.

A decisão foi tomada em protesto contra uma decisão do Tribunal da ONU que investiga o assassinato do pai de Hariri, o ex-premiê Rafik Hariri, em 2005.

O Líbano vive uma crise política que se arrasta há vários meses em torno do tribunal e o possível indiciamento de membros do Hezbollah por envolvimento na morte de Hariri.

Hezbollah diz que buscará “governo de união nacional” no Líbano 0

Posted on January 24, 2011 by Jefferson

DA REUTERS, EM BEIRUTE

O Hezbollah e seus aliados não irão excluir nenhum partido político se o seu candidato ganhar uma maioria parlamentar nas negociações que devem começar na segunda-feira no Líbano, disse o chefe do grupo xiita, Sayyed Hassan Nasrallah, no domingo.

“Para dissipar qualquer ilusão, nós da oposição vamos procurar uma parceria do governo se o [nosso] candidato ganhar a maioria parlamentar. Nós não queremos um governo para apenas um lado e nem a exclusão de qualquer partido político.”

O Líbano mergulhou em crise no início deste mês depois que o Hezbollah e seus aliados derrubaram o governo do primeiro-ministro interino Saad al-Hariri, em uma disputa sobre acusações confidenciais de um tribunal apoiado pela ONU e que investiga o assassinato de seu pai em 2005.

Secret papers reveal slow death of Middle East peace process. 0

Posted on January 23, 2011 by Jefferson

From Guardian.co.uk

. Massive new leak lifts lid on negotiations

. PLO offered up key settlements in East Jerusalem

. Concessions made on refugees and Holy sites

The biggest leak of confidential documents in the history of the Middle East conflict has revealed that Palestinian negotiators secretly agreed to accept Israel‘s annexation of all but one of the settlements built illegally in occupied East Jerusalem. This unprecedented proposal was one of a string of concessions that will cause shockwaves among Palestinians and in the wider Arab world.

A cache of thousands of pages of confidential Palestinian records covering more than a decade of negotiations with Israel and the US has been obtained by al-Jazeera TV and shared exclusively with the Guardian. The papers provide an extraordinary and vivid insight into the disintegration of the 20-year peace process, which is now regarded as all but dead.

The documents – many of which will be published by the Guardian over the coming days – also reveal:

• The scale of confidential concessions offered by Palestinian negotiators, including on the highly sensitive issue of the right of return of Palestinian refugees.

• How Israeli leaders privately asked for some Arab citizens to be transferred to a new Palestinian state.

• The intimate level of covert co-operation between Israeli security forces and the Palestinian Authority.

• The central role of British intelligence in drawing up a secret plan to crush Hamas in the Palestinian territories.

• How Palestinian Authority (PA) leaders were privately tipped off about Israel’s 2008-9 war in Gaza.

As well as the annexation of all East Jerusalem settlements except Har Homathe Palestine papers show PLO leaders privately suggested swapping part of the flashpoint East Jerusalem Arab neighbourhood of Sheikh Jarrah for land elsewhere.

Most controversially, they also proposed a joint committee to take over the Haram al-Sharif/Temple Mount holy sites in Jerusalem’s Old City – the neuralgic issue that helped sink the Camp David talks in 2000 after Yasser Arafat refused to concede sovereignty around the Dome of the Rock and al-Aqsa mosques.

The offers were made in 2008-9, in the wake of President George Bush’s Annapolis conference, and were privately hailed by the chief Palestinian negotiator, Saeb Erekat, as giving Israel “the biggest Yerushalayim [the Hebrew name for Jerusalem] in history” in order to resolve the world’s most intractable conflict. Israeli leaders, backed by the US government, said the offers were inadequate.

Intensive efforts to revive talks by the Obama administration foundered last year over Israel’s refusal to extend a 10-month partial freeze on settlement construction. Prospects are now uncertain amid increasing speculation that a negotiated two-state solution to the conflict is no longer attainable – and fears of a new war.

Many of the 1,600 leaked documents – drawn up by PA officials and lawyers working for the British-funded PLO negotiations support unit and include extensive verbatim transcripts of private meetings – have been independently authenticated by the Guardian and corroborated by former participants in the talks and intelligence and diplomatic sources.

The Guardian’s coverage is supplemented by WikiLeaks cables, emanating from the US consulate in Jerusalem and embassy in Tel Aviv. Israeli officials also kept their own records of the talks, which may differ from the confidential Palestinian accounts.

The concession in May 2008 by Palestinian leaders to allow Israel to annex the settlements in East Jerusalem – including Gilo, which is a current focus of controversy after Israeli authorities gave the go-ahead for 1,400 new homes – has never been made public before.

All settlements built on territory occupied by Israel in the 1967 war are illegal under international law, but the Jerusalem homes are routinely described, and perceived, by Israel as municipal “neighbourhoods”. Israeli governments have consistently sought to annex the largest settlements as part of a peace deal – and came close to doing so at Camp David.

Erekat told Israeli leaders in 2008: “This is the first time in Palestinian-Israeli history in which such a suggestion is officially made.” No such concession had been made at Camp David. But the offer was rejected out of hand by Israel because it did not include a big settlement near the city Ma’ale Adumim as well as Har Homa and several others deeper in the West Bank, including Ariel. “We do not like this suggestion because it does not meet our demands,” Israel’s then foreign minister, Tzipi Livni, told the Palestinians, “and probably it was not easy for you to think about it, but I really appreciate it”.

The overall impression that emerges from the documents, which stretch from 1999 to 2010, is of the weakness and growing desperation of PA leaders as failure to reach agreement or even halt all settlement temporarily undermines their credibility in relation to their Hamas rivals; the papers also reveal the unyielding confidence of Israeli negotiators and the often dismissive attitude of US politicians towards Palestinian representatives.

Palestinian and Israeli officials both point out that any position in negotiations is subject to the principle that “nothing is agreed until everything is agreed” and therefore is invalid without a overarching deal. But PA leaders are likely to be embarrassed by the revelation of private concessions that go far beyond what much of their population would regard as acceptable – particularly since Mahmoud Abbas’s mandate as Palestinian president expired in 2009.

The PA, set up as a transitional administration after the 1993 Oslo agreement between Israel and the PLO, is under pressure from a disaffected Palestinian public and from Hamas, the Islamic Resistance Movement. Hamas won the Palestinian elections in 2006 and has controlled the Gaza Strip since its violent takeover in 2007.

Unlike the PLO, Hamas rejects negotiations with Israel, except for a long-term ceasefire, and refuses to recognise it. Its founding charter also contains antisemitic elements. Supported by Iran and Syria, it is sanctioned as a terrorist organisation by Israel, the US and the EU, despite pressure for it to be included in a wider political process.

La cumbre por el plan nuclear iraní concluyó con un fracaso. 0

Posted on January 23, 2011 by Jefferson

Clarín.com

La diplomacia europea se declaró “decepcionada”. No se prevé otra reunión.

Las conversaciones realizadas en Estambul sobre el programa nuclear iraní entre Teherán y las grandes potencias mundiales, que temen que Irán prepare un arma atómica, terminaron ayer con un fracaso y no se prevé ninguna otra reunión al respecto.

El enriquecimiento de uranio se ha convertido en foco de preocupación internacional debido a que permite la elaboración de combustible nuclear y materiales para la fabricación de ojivas atómicas. Irán insiste que su programa de enriquecimiento de uranio busca la generación de energía con fines pacíficos, pero Occidente sospecha que intenta construir una bomba atómica. Irán se niega a colaborar con la ONU en la inspección de sus instalaciones atómicas.

La jefa de la diplomacia de la Unión Europea, Catherine Ashton, intermediaria en las conversaciones del viernes y ayer entre el Grupo Cinco (Estados Unidos, Reino Unido, Francia, Rusia, China) y Alemania e Irán sobre el programa iraní se declaró “decepcionada” al término de esas discusiones. Ashton agregó que no había “nuevas conversaciones planeadas” entre las seis potencias mundiales y Teherán acerca del controvertido programa iraní. “Sigue siendo esencial que Irán demuestre que su programa nuclear es pacífico”, añadió Ashton.

La cumbre anterior, que tuvo lugar a principios de diciembre en Ginebra después de 14 meses de interrupción de las discusiones, había creado algunas esperanzas, al anunciarse el encuentro de Estambul. Otra indicación del fracaso de estas negociaciones fue que durante estos dos días no se realizó ninguna reunión bilateral entre la delegación estadounidense y la de Irán, según un diplomático norteamericano, a pesar de la insistencia de los seis en que se llevase a cabo un encuentro.

Irán afirmó durante esos dos días que se negaba a tratar una suspensión de esas actividades de enriquecimiento, y que pedía el levantamiento de las sanciones internacionales en su contra.

Pero más allá del fracaso en Estambul, Irán se declaró listo para reflotar un acuerdo consensuado el año pasado con Brasil y Turquía, pero rechazado por Washington, que prevé la entrega de uranio iraní de bajo enriquecimiento a Rusia a cambio de uranio altamente enriquecido. El acuerdo estipula que el uranio iraní permanezca almacenado en Turquía en espera que desde el exterior sean entregados a Irán 120 kilos de combustible. Si esto no ocurre, Turquía se comprometió a restituir “pronto” el uranio a Irán. Sin embargo, el plan fue rechazado por EE.UU., que acusa a Irán –apoyado por Israel– de desarrollar su plan nuclear con objetivos bélicos.

Essa eu já sabia… Blair e seus engôdos… 0

Posted on January 21, 2011 by Jefferson

Blair admite que ignorou alertas de conselheiros sobre invasão ao Iraque

DAS AGÊNCIAS DE NOTÍCIAS

O ex-primeiro-ministro do Reino Unido Tony Blair voltou a depor nesta sexta-feira e admitiu que ignorou as advertências do procurador-geral do Reino Unido sobre a ilegalidade de invadir o Iraque sem o respaldo expresso da ONU (Organização das Nações Unidas). Ele justificou dizendo que considerava um conselho meramente “provisório”.

À comissão que investiga o processo político que levou o Reino Unido a participar da guerra, Blair disse acreditar que o principal advogado do país mudaria eventualmente de opinião.

Em janeiro de 2003, o então procurador-geral do Estado, Peter Goldsmith, advertiu duas vezes Blair de que a resolução 1441 da ONU não era suficiente para justificar o uso da força contra o Iraque. Em 7 de março, Goldsmith mudou de opinião.

Blair argumentou que, naquele momento, “ainda não tinha pedido formalmente assessoria legal, nem ele (o Goldsmith) tinha chegado ao ponto de dá-la”. “Por isso mantive minha posição de que não era preciso uma segunda resolução”, explicou, na carta.

“Achava que, uma vez conhecido o histórico de negociações britânico, mas sobretudo americano, concluiria que a 1441 significava precisamente o que dizia: que Saddam [Hussein] tinha uma última oportunidade e que, se não o fizesse [provasse que seu país não armazenava armas nucleares], estaria infringindo as condições, o que por sua vez revivia anteriores resoluções que autorizavam o uso da força”, acrescentou.

Na terça-feira passada (18), Goldsmith disse perante a mesma comissão que o ex-primeiro-ministro o excluiu de deliberações importantes sobre a legalidade da Guerra do Iraque, algo que este admitiu hoje ter feito ao afirmar que poderia tê-lo incluído mais no processo.

MAIS DO MESMO

O presidente da comissão, John Chilcot, enviou por escrito mais de cem perguntas complementares antes da sessão, que tinha como objetivo, segundo o parlamentar, “esclarecer” as declarações feitas até agora por Blair.

Mas na metade do interrogatório, exibido ao vivo pelos canais de televisão, o tom pareceu menos inquisitivo e as respostas menos abrasivas que na polêmica sessão de 29 de janeiro de 2010.

O trabalhista, que governou de 1997 a 2007, não mudou a linha de argumentação e não apresentou elementos novos.

Blair se negou ainda, contra a opinião de Chilcot, a autorizar a publicação de sua correspondência privada com o ex-presidente americano George W. Bush, referente ao período em que os dois teriam decidido por uma “mudança de regime” no Iraque. A discussão ocorreu durante uma reunião no rancho texano de Bush, em abril de 2002, 11 meses antes da invasão.

Blair afirmou que “as notas ao presidente Bush eram privadas”. “Foram redigidas quando queria obter uma mudança ou um ajuste político. São confidenciais”, explicou Blair. “E estas notas coincidem essencialmente com as declarações que expressei em público”.

Interrogado pelas declarações que são atribuídas a ele, o carismático ex-premiê negou ter afirmado ou escrito “George, seja qual for sua decisão, eu o acompanharei”.

MANIPULAÇÃO

Como em janeiro de 2010, os debates desta sexta-feira giraram em torno de três perguntas chaves: a guerra era legal sem uma resolução explícita da ONU? Blair manipulou deliberadamente a opinião pública sobre a presença nunca comprovada de armas de destruição em massa (ADM) iraquianas, que justificaram a entrada na guerra? Qual foi a realidade da aliança de Blair (apelidado então de “poodle de Bush” pelos detratores) com os neoconservadores americanos?

No ano passado, Blair afirmou que não se arrependia de ter envolvido o Reino Unido em uma guerra contra “o monstro Saddam Hussein”, uma “decisão justa” que ele disse que voltaria a tomar.

“O regime de Saddam era brutal, era uma ditadura militar repressiva. Constituía uma fonte de instabilidade e de perigo para a região”, afirmou nesta sexta-feira.

Blair entrou em 2010 por uma porta lateral para não enfrentar os manifestantes e os jornalistas. Desta vez, no entanto, entrou pela porta principal e até posou por alguns segundos para os fotógrafos, enquanto 20 manifestantes gritavam “Bliar”, um jogo de palavras entre “liar” (mentiroso em inglês) e seu sobrenome.

Um dos manifestantes, Peter Brierley, que perdeu o filho no Iraque, pediu que o ex-premiê seja julgado como “criminoso de guerra”.

Curdo Jalal Talabani é reeleito presidente do Iraque… 0

Posted on November 12, 2010 by Jefferson

DA FRANCE PRESSE, EM BAGDÁ

O presidente do Iraque de origem curda, Jalal Talabani, reconduzido nesta quinta-feira à Presidência para um novo mandato de quatro anos, é um homem doente e enfraquecido por uma contestação crescente em sua região de origem, o Curdistão.

Com o rosto arredondo, dotado de um grande senso de humor, tem sempre à mão uma bengala para se apoiar. Este ex-guerrilheiro curdo, que festeja nesta sexta-feira o 77º aniversário, tomou um tal gosto pelo poder que se recusou a deixar o cargo para o líder leigo Iyad Allawi, como lhe havia pedido com insistência o presidente americano Barack Obama.

“Vamos embora e vocês vão ficar sob a influência do Irã”, havia-lhe dito Obama.

“O Irã não nos incomoda e vocês podem partir amanhã”, respondeu-lhe furioso Jalal Talabani’, segundo contou à AFP um deputado de seu partido.

Embora Talabani, que se submeteu a várias cirurgias nos Estados Unidos, tenha prestado homenagem aos sacrifícios dos soldados americanos que capturaram seu inimigo, o ex-ditador iraquoano Saddam Hussein, ele mantém contatos estreitos com a Síria e, sobretudo, com o Irã, onde viveu e fala a língua com fluência.

Mas aquele que seus camaradas chamam afetuosamente “Oncle Jalal” perdeu prestígio. Seus detratores fustigam a corrupção que reina em seu feudo de Suleimaniyeh no Curdistão (norte) e denunciam o enriquecimento de pessoas ligadas a ele.

Seu partido, a União Patriótica do Curdistão (UPK), vem sendo ameaçado por uma nova chapa de oposição, Goran, composta por ex-amigos políticos, que obtiveram importantes vitórias eleitorais.

Ele também vem perdendo para o rival de sempre, Massoud Barzani, o líder do Partido Democrático do Curdistão (PDK), a quem combateu com armas na década de 1990.

BIOGRAFIA

Nascido em 1933 em Kalkan, uma aldeia na montanha, a 400 km a nordeste de Bagdá, Talabani começou muito jovem na política, por admiração a Moustafa Barzani, figura legendária do nacionalismo curdo.

Criado em Kirkuk, sonhou, aos 15 anos, tornar-se médico, optando finalmente pelo direito, a fim de se consagrar à política. Sua participação, em 1952, em manifestação anticolonialista em Bagdá, obrigou-o a interromper seus estudos, que retomou após 1958.

Realizou seu serviço militar na artilharia, somando-se, depois, ao PDK, fundado em 1946. Ele também combateu nas montanhas durante a primeira grande revolta curda de 1961.

Mas quando o líder carismático Barzani assinou em fevereiro de 1964 um acordo de paz com Bagdá, sem mencionar a autonomia do Curdistão, Jalal Talabani optou pela dissidência, partindo para o Irã.

Após a ruptura definitiva com o PDK, ele anunciou, em junho de 1975, em Damasco, a criação do UPK, que pretendeu estar mais à esquerda do que seu rival.

A rivalidade UPK/PDK marcou, a partir daí a vida política curda.

9/11 and the 9-Year War… 0

Posted on September 08, 2010 by Jefferson

By George Friedman

Stratfor, September 8, 2010

It has now been nine years since al Qaeda attacked the United States. It has been nine years in which the primary focus of the United States has been on the Islamic world. In addition to a massive investment in homeland security, the United States has engaged in two multi-year, multi-divisional wars in Iraq and Afghanistan, inserted forces in other countries in smaller operations and conducted a global covert campaign against al Qaeda and other radical jihadist groups.

In order to understand the last nine years you must understand the first 24 hours of the war — and recall your own feelings in those 24 hours. First, the attack was a shock, its audaciousness frightening. Second, we did not know what was coming next. The attack had destroyed the right to complacent assumptions. Were there other cells standing by in the United States? Did they have capabilities even more substantial than what they showed on Sept. 11? Could they be detected and stopped? Any American not frightened on Sept. 12 was not in touch with reality. Many who are now claiming that the United States overreacted are forgetting their own sense of panic. We are all calm and collected nine years after.

At the root of all of this was a profound lack of understanding of al Qaeda, particularly its capabilities and intentions. Since we did not know what was possible, our only prudent course was to prepare for the worst. That is what the Bush administration did. Nothing symbolized this more than the fear that al Qaeda had acquired nuclear weapons and that they would use them against the United States. The evidence was minimal, but the consequences would be overwhelming. Bush crafted a strategy based on the worst-case scenario.

Bush was the victim of a decade of failure in the intelligence community to understand what al Qaeda was and wasn’t. I am not merely talking about the failure to predict the 9/11 attack. Regardless of assertions afterwards, the intelligence community provided only vague warnings that lacked the kind of specificity that makes for actionable intelligence. To a certain degree, this is understandable. Al Qaeda learned from Soviet, Saudi, Pakistani and American intelligence during the Soviet occupation of Afghanistan and knew how to launch attacks without tipping off the target. The greatest failure of American intelligence was not the lack of a clear warning about 9/11 but the lack, on Sept. 12, of a clear picture of al Qaeda’s global structure, capabilities, weaknesses and intentions. Without such information, implementing U.S. policy was like piloting an airplane with faulty instruments in a snowstorm at night.

The president had to do three things: First, he had to assure the public that he knew what he was doing. Second, he had to do something that appeared decisive. Third, he had to gear up an intelligence and security apparatus to tell him what the threats actually were and what he ought to do. American policy became ready, fire, aim.

In looking back at the past nine years, two conclusions can be drawn: There were no more large-scale attacks on the United States by militant Islamists, and the United States was left with the legacy of responses that took place in the first two years after 9/11. This legacy is no longer useful, if it ever was, to the primary mission of defeating al Qaeda, and it represents an effort that is retrospectively out of proportion to the threat.

If I had been told on Sept.12, 2001, that the attack the day before would be the last major attack for at least nine years, I would not have believed it. In looking at the complexity of the security and execution of the 9/11 attack, I would have assumed that an organization capable of acting once in such a way could act again even more effectively. My assumption was wrong. Al Qaeda did not have the resources to mount other operations, and the U.S. response, in many ways clumsy and misguided and in other ways clever and targeted, disrupted any preparations in which al Qaeda might have been engaged to conduct follow-on attacks.

Knowing that about al Qaeda in 2001 was impossible. Knowing which operations were helpful in the effort to block them was impossible, in the context of what Americans knew in the first years after the war began. Therefore, Washington wound up in the contradictory situation in which American military and covert operations surged while new attacks failed to materialize. This created a massive political problem. Rather than appearing to be the cause for the lack of attacks, U.S. military operations were perceived by many as being unnecessary or actually increasing the threat of attack. Even in hindsight, aligning U.S. actions with the apparent outcome is difficult and controversial. But still we know two things: It has been nine years since Sept. 11, 2001, and the war goes on.

What happened was that an act of terrorism was allowed to redefine U.S. grand strategy. The United States operates with a grand strategy derived from the British strategy in Europe — maintaining the balance of power. For the United Kingdom, maintaining the balance of power in Europe protected any one power from emerging that could unite Europe and build a fleet to invade the United Kingdom or block its access to its empire. British strategy was to help create coalitions to block emerging hegemons such as Spain, France or Germany. Using overt and covert means, the United Kingdom aimed to ensure that no hegemonic power could emerge.

The Americans inherited that grand strategy from the British but elevated it to a global rather than regional level. Having blocked the Soviet Union from hegemony over Europe and Asia, the United States proceeded with a strategy whose goal, like that of the United Kingdom, was to nip potential regional hegemons in the bud. The U.S. war with Iraq in 1990-91 and the war with Serbia/Yugoslavia in 1999 were examples of this strategy. It involved coalition warfare, shifting America’s weight from side to side and using minimal force to disrupt the plans of regional aspirants to gain power. This U.S. strategy also was cloaked in the ideology of global liberalism and human rights.

The key to this strategy was its global nature. The emergence of a hegemonic contender that could challenge the United States globally, as the Soviet Union had done, was the worst-case scenario. Therefore, the containment of emerging powers wherever they might emerge was the centerpiece of American balance-of-power strategy.

The most significant effect of 9/11 was that it knocked the United States off its strategy. Rather than adapting its standing global strategy to better address the counterterrorism issue, the United States became obsessed with a single region, the area between the Mediterranean and the Hindu Kush. Within that region, the United States operated with a balance-of-power strategy. It played off all of the nations in the region against each other. It did the same with ethnic and religious groups throughout the region and particularly within Iraq and Afghanistan, the main theaters of the war. In both cases, the United States sought to take advantage of internal divisions, shifting its support in various directions to create a balance of power. That, in the end, was what the surge strategy was all about.

The American obsession with this region in the wake of 9/11 is understandable. Nine years later, with no clear end in sight, the question is whether this continued focus is strategically rational for the United States. Given the uncertainties of the first few years, obsession and uncertainty are understandable, but as a long-term U.S. strategy — the long war that the U.S. Department of Defense is preparing for — it leaves the rest of the world uncovered.

Consider that the Russians have used the American absorption in this region as a window of opportunity to work to reconstruct their geopolitical position. When Russia went to war with Georgia in 2008, an American ally, the United States did not have the forces with which to make a prudent intervention. Similarly, the Chinese have had a degree of freedom of action they could not have expected to enjoy prior to 9/11. The single most important result of 9/11 was that it shifted the United States from a global stance to a regional one, allowing other powers to take advantage of this focus to create significant potential challenges to the United States.

One can make the case, as I have, that whatever the origin of the Iraq war, remaining in Iraq to contain Iran is necessary. It is difficult to make a similar case for Afghanistan. Its strategic interest to the United States is minimal. The only justification for the war is that al Qaeda launched its attacks on the United States from Afghanistan. But that justification is no longer valid. Al Qaeda can launch attacks from Yemen or other countries. The fact that Afghanistan was the base from which the attacks were launched does not mean that al Qaeda depends on Afghanistan to launch attacks. And given that the apex leadership of al Qaeda has not launched attacks in a while, the question is whether al Qaeda is capable of launching such attacks any longer. In any case, managing al Qaeda today does not require nation building in Afghanistan.

But let me state a more radical thesis: The threat of terrorism cannot become the singular focus of the United States. Let me push it further: The United States cannot subordinate its grand strategy to simply fighting terrorism even if there will be occasional terrorist attacks on the United States. Three thousand people died in the 9/11 attack. That is a tragedy, but in a nation of over 300 million, 3,000 deaths cannot be permitted to define the totality of national strategy. Certainly, resources must be devoted to combating the threat and, to the extent possible, disrupting it. But it must also be recognized that terrorism cannot always be blocked, that terrorist attacks will occur and that the world’s only global power cannot be captive to this single threat.

The initial response was understandable and necessary. The United States must continue its intelligence gathering and covert operations against militant Islamists throughout the world. The intelligence failures of the 1990s must not be repeated. But waging a multi-divisional war in Afghanistan makes no strategic sense. The balance-of-power strategy must be used. Pakistan will intervene and discover the Russians and Iranians. The great game will continue. As for Iran, regional counters must be supported at limited cost to the United States. The United States should not be patrolling the far reaches of the region. It should be supporting a balance of power among the native powers of the region.

The United States is a global power and, as such, it must have a global view. It has interests and challenges beyond this region and certainly beyond Afghanistan. The issue there is not whether the United States can or can’t win, however that is defined. The issue is whether it is worth the effort considering what is going on in the rest of the world. Gen. David Petraeus cast the war in terms of whether the United States can win it. That’s reasonable; he’s the commander. But American strategy has to ask another question: What does the United States lose elsewhere while it focuses on the future of Kandahar?

The 9/11 attack shocked the United States and made counterterrorism the centerpiece of American foreign policy. That is too narrow a basis on which to base U.S. foreign policy. It is certainly an important strand of that policy, and it must be addressed, but it should be addressed through the regional balance of power. It is the good fortune of the United States that the Islamic world is torn by internal rivalries.

This is not dismissing the threat of terror. It is recognizing that the United States has done well in suppressing it over the past nine years but at a cost in other regions, a cost that can’t be sustained indefinitely and a cost that could well result in challenges more threatening than a rising Islamist militancy. The United States must now settle into a long-term strategy of managing terrorism as best as it can while not neglecting the rest of its interests.

After nine years, the issue is not what to do in Afghanistan but how the global power can return to managing all of its global interests, along with the war on al Qaeda.

  • Chat

  • Siga-me

  • Mala Direta…

    Escreva seu Email:

    Delivered by FeedBurner

  • Acompanhe por RSS…

  • Tags...

  • Parceiros

  • Recent Posts

  • Categories

  • Painel



  • ↑ Top
    Theme Tweaker by Unreal